La maldición del miércoles: ¿Por qué sentimos el bajón a mitad de semana?

La maldición del miércoles: ¿Por qué sentimos el bajón a mitad de semana?

Mike Manz

¿Y si te dijera que el lunes no es el peor día de la semana? El verdadero villano llega disfrazado… y se llama miércoles. Sí, ese día traicionero que te hace despertar como un zombi y mirar el calendario con desesperación. Demasiado lejos del finde pasado, todavía a años luz del próximo, el miércoles es la auténtica trampa emocional de la semana. Hoy vamos a desmenuzar por qué este día tiene la capacidad de dejarnos sin fuerzas y qué dice la ciencia sobre este bajón a media semana. Porque el miércoles no solo te agota, está científicamente probado que puede contigo.

El bajón del miércoles: causas hormonales, metabólicas y sociales

¿Creías que el cansancio de los miércoles era simple flojera? Nada de eso. Detrás de esa sensación de estar apagado hay toda una conjura entre tu biología, tu mente y el propio ritmo social que nos impone la semana.

Biológicamente, nuestro cuerpo funciona con un reloj muy preciso, gracias al ritmo circadiano. Cada mañana el cortisol, esa hormona del estrés que nos mantiene alerta, sube para ponernos en marcha y conseguir despertar, y por la noche, cae para permitirnos descansar. Este ciclo se repite cada 24 horas como un metrónomo, pero aquí viene el problema: no tenemos un ritmo interno de siete días que nos ayude a gestionar mejor la energía a lo largo de la semana. Nuestro organismo no sabe que es miércoles, pero nuestras rutinas sí. Y el resultado se nota.

El lunes llegamos con algo de combustible extra del fin de semana, el martes ya empezamos a ir en reserva y el miércoles el depósito está casi vacío. Si además encadenas un par de noches durmiendo poco, clásico de lunes y martes con cargas de trabajo pesadas, el cortisol se mantiene alto, tu metabolismo de la glucosa se desajusta y acabas sintiéndote estresado y agotado a la vez.

La consecuencia es clara: subidas y bajadas de energía durante el día, antojos de café y carbohidratos como si fueran tu tabla de salvación y esa sensación de que funcionas en piloto automático. Y como si tu cuerpo no tuviera suficiente, la sociedad le pone la guinda al pastel. No por nada en inglés llaman al miércoles hump day, el día del bache.

La semana laboral de cinco días nos mete a todos en el mismo carril, madrugadores y noctámbulos por igual, con horarios rígidos y productividad forzada. El miércoles es el ecuador del maratón: ya gastamos buena parte de las energías enfrentando reuniones y tareas desde el lunes, pero el fin de semana aún queda demasiado lejos como para motivarnos. Psicológicamente es tierra de nadie. De hecho, un estudio de la London School of Economics con 22.000 personas lo dejó claro: el lunes no es tan terrible porque aún arrastramos el efecto fin de semana, pero el martes y el miércoles son el verdadero valle emocional de la semana. Y ojo, para entonces ya cargamos con los problemas acumulados de los días anteriores, correos pendientes y tareas que no avanzan, aumentando el estrés y manteniendo el cortisol alto incluso por la noche, lo que dificulta relajarse y dormir bien.

Por si fuera poco, en invierno el miércoles se convierte en una trampa perfecta. Los días son más cortos, la luz natural casi inexistente y pasamos demasiadas horas encerrados entre trabajo y casa. Eso significa menos serotonina y vitamina D, neurotransmisores clave para el estado de ánimo. Las investigaciones lo confirman: nuestro bienestar cae en picado en los días laborables, especialmente durante los meses fríos. Así que si un miércoles de enero sientes que el mundo pesa el doble, no es tu imaginación: tu cuerpo y tu entorno están conspirando para dejarte sin fuerzas.

¿Por qué nos afecta tanto el miércoles y cómo sobrellevarlo mejor?

Lo más curioso es que varios estudios apuntan a que el bajón de los miércoles no es solo una percepción individual, sino un patrón bastante generalizado. Un amplio trabajo publicado en BMJ Mental Health encontró que, en promedio, el bienestar mental de las personas toca fondo a mitad de semana, especialmente a medianoche y durante el invierno. De manera similar, investigadores del University College London observaron que los síntomas de depresión y ansiedad tienden a ser más altos los miércoles y jueves que durante el fin de semana. Por otro lado, estudios sobre felicidad diaria han mostrado que los viernes y sábados estamos de mejor humor, mientras que los lunes no son estadísticamente peores que martes, miércoles o jueves.

Ahora bien, la gran pregunta: ¿qué podemos hacer para sobrevivir al miércoles sin que se convierta en un suplicio?

La ciencia tiene algunas respuestas. Primero, rompe la monotonía. Introducir pequeños placeres o descansos estratégicos puede recalibrar tu ánimo. Programar algo agradable el miércoles por la tarde, como una cena especial, una salida al cine o simplemente un paseo al aire libre, te da algo que esperar con ilusión justo en el centro de la semana. Los psicólogos señalan que el estado de ánimo mejora cuando anticipamos experiencias positivas y también al recordarlas. Segundo, cuida tu sueño desde el lunes. No intentes aguantar los primeros días con cinco horas por noche porque el miércoles lo pagarás caro. Dormir lo suficiente desde el inicio de la semana ayuda a mantener niveles de energía más estables y evita los antojos impulsivos de comida basura. Tercero, muévete. Aunque cueste, el ejercicio ligero o moderado a mitad de semana puede cambiar tu humor. El movimiento libera endorfinas y ayuda a reducir el exceso de cortisol, combatiendo el estrés acumulado. Incluso una caminata breve al mediodía puede marcar la diferencia.

También es clave alimentarse bien. Evita el atracón de comida rápida por desesperación, porque los picos de azúcar seguidos de bajones solo te dejarán más fatigado. Opta por comidas equilibradas que mantengan estable tu glucosa y alimenten tu cerebro. Por último, cambia el enfoque. En lugar de ver el miércoles como un castigo, míralo como el punto donde ya superaste la mitad del camino. Algunas empresas incluso han experimentado con semanas laborales de cuatro días dando libre el miércoles y reportan empleados más felices y productivos. Si no puedes tomarte el día, al menos haz una pausa consciente: cinco minutos de respiración, estiramientos o reorganizar prioridades pueden marcar un antes y un después en tu jornada.

Referencias

Begdache, L., Sadeghzadeh, S., Pearlmutter, P., DeRose, G., & Krishnamurthy, P. (2022). Dietary factors, time of the week, physical fitness and saliva cortisol: Their modulatory effect on mental distress and mood. International Journal of Environmental Research and Public Health, 19(12), 7001. https://doi.org/10.3390/ijerph19127001 

Bu, F., Bone, J. K., & Fancourt, D. (2025). Will things feel better in the morning? A time‑of‑day analysis of mental health and wellbeing from nearly 1 million observations. BMJ Mental Health, 28(1), e301418. https://doi.org/10.1136/bmjment-2024-301418 

Chandola, T., Ling, W., & Rouxel, P. (2025). Are anxious Mondays associated with HPA‑axis dysregulation? A longitudinal study of older adults in England. Journal of Affective Disorders, 389, 119611. https://doi.org/10.1016/j.jad.2025.119611 

Stone, A. A., Schneider, S., & Harter, J. K. (2012). Day‑of‑week mood patterns in the United States: On the existence of “Blue Monday,” “Thank God it’s Friday” and weekend effects. The Journal of Positive Psychology, 7(4), 306–314. 

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