Equipo médico trabajando en un quirófano con distintos especialistas, cada uno vestido con scrubs de diferente color

El día que el blanco dejó de ser el color de la medicina

Mike Munay

A principios del siglo XX, los quirófanos eran completamente blancos.

Blanco en las paredes, en las luces y en las batas.

Nadie cuestionaba que ese era el entorno más limpio posible. El cirujano lleva horas operando. Su mirada está fija en el rojo intenso que late frente a él. Pero algo empieza a fallar. Parpadea. El rojo pierde intensidad. Aparecen tonos verdosos donde no deberían existir. Los bordes se difuminan. La sangre pierde definición. Su visión se vuelve inestable justo cuando más la necesita. Intenta forzar el enfoque, pero sus ojos no responden como antes.

No es cansancio físico, es un límite biológico que empieza a hacerse evidente.

Algo tiene que cambiar. Esto es un problema. Y lo hará. A partir de las décadas de 1910 y 1920, los quirófanos empezaron a abandonar el blanco absoluto y adoptaron verdes y azules para compensar las limitaciones de la visión humana, un ajuste necesario para superar esas restricciones biológicas.

¿Qué estaba pasando?

Tras horas mirando el mismo rojo intenso sobre un entorno prácticamente blanco, el problema no estaba en la sangre… estaba en el ojo.

La retina humana dispone de tres tipos de fotorreceptores especializados en la percepción del color: los conos L, M y S, sensibles respectivamente a longitudes de onda largas (unos 560 nm, rojo-anaranjado), medias (unos 530 nm, verde) y cortas (unos 420 nm, azul-violeta). En condiciones normales, las señales de estos tres canales son procesadas por el córtex visual mediante un sistema de codificación en pares opuestos (rojo/verde y azul/amarillo) que permite discriminar con precisión millones de matices cromáticos.

Pero en un quirófano antiguo, ese equilibrio se rompía.

Cuando el cirujano desviaba la mirada, el sistema de pares opuestos continuaba procesando la información con los conos L parcialmente saturados. Al estar suprimida la señal roja, el canal verde dominaba sin oposición, generando una ilusión post-adaptativa: el ojo percibía tonos verdosos o cianóticos sobre superficies neutras o blancas (el familiar postimagen de color complementario), pero también, y esto era más problemático, una pérdida de contraste entre tejidos que bajo condiciones normales se distinguen con facilidad.

En el entorno quirúrgico, esta distorsión tenía consecuencias prácticas directas. La discriminación entre sangre arterial y venosa, que depende en parte de la saturación de hemoglobina, se veía comprometida. La diferenciación entre tejido bien irrigado y tejido isquémico, que se manifiesta precisamente en el espectro rojo-rosado, perdía fiabilidad. Y todo ello ocurría de forma gradual y, en gran medida, imperceptible para el propio cirujano.

El resultado es una reducción transitoria de la sensibilidad en esa banda espectral, fenómeno conocido como adaptación cromática o fatiga selectiva de conos.

¿Era esto similar al daltonismo? No exactamente. El daltonismo es una alteración permanente, generalmente genética, en uno o más tipos de conos. Lo que experimentaban los cirujanos era un fenómeno temporal y reversible: una fatiga funcional que alteraba momentáneamente la percepción del color, pero que desaparecía al descansar la vista o cambiar el entorno visual.

El problema no era que el ojo no pudiera ver el rojo. Era que, después de un tiempo, dejaba de verlo con precisión y con tonos verdes o azules.

Vista en primera persona de un cirujano operando una pierna, comparando visión normal con distorsión visual por fatiga del color rojo, donde los tonos se vuelven verdosos y menos definidos
Simulación de la visión de un cirujano en un quirófano blanco tras varias horas de intervención.

 

¿Cómo se solucionó el problema?

La solución fue tan simple como brillante: cambiar el color del entorno.

A comienzos del siglo XX, algunos cirujanos empezaron a sustituir el blanco dominante del quirófano por tonos verdes y, poco después, azules. No fue una decisión estética ni una moda hospitalaria. Fue una respuesta práctica a un límite fisiológico.

El verde y el azul cumplen una función visual muy concreta. Como son colores opuestos al rojo en la forma en que el cerebro procesa la información cromática, ayudan a compensar la fatiga provocada por la exposición prolongada a la sangre. Cuando el cirujano aparta la vista del campo quirúrgico y se encuentra con superficies verdes o azuladas, el sistema visual recupera parte de su equilibrio y se reduce la aparición de postimágenes rojizas o verdosas.

Además, estos colores mejoran el contraste. En lugar de trabajar rodeado de un blanco que amplifica el deslumbramiento y hace más agresiva la saturación del rojo, el cirujano pasa a hacerlo en un entorno más estable para la retina, con menos fatiga visual y mayor capacidad para distinguir matices en tejidos y sangrado.

Así nacieron los quirófanos modernos que hoy nos parecen normales.

Detrás del verde quirúrgico no había simbolismo, sino neurofisiología aplicada. Una corrección visual diseñada para compensar las limitaciones del ojo humano y permitir que la precisión no dependiera solo de la resistencia del cirujano, sino también de un entorno pensado para ayudarle a ver mejor.

¿De quién fue la idea?

No hubo un descubrimiento repentino ni un momento de revelación. Fue una solución que emergió desde la práctica, cuando la experiencia acumulada empezó a chocar con los límites del cuerpo humano.

A comienzos del siglo XX, algunos cirujanos comenzaron a cuestionar el dominio absoluto del blanco en los quirófanos. Entre ellos destaca Harry Sherman, un médico estadounidense al que se le atribuye la introducción del verde quirúrgico alrededor de 1914. Lo hizo a partir de una observación repetida: tras largas intervenciones, su visión cambiaba de formas que no podía ignorar.

Sherman comprendió que el entorno visual influía directamente en la precisión del cirujano. Al sustituir el blanco por verde, redujo la fatiga de los conos L, atenuó la acumulación de deuda adaptativa y mejoró la capacidad para discriminar matices en los tejidos en los momentos más críticos de una intervención.

Lo que comenzó como un ajuste casi experimental terminó extendiéndose de forma progresiva en hospitales de todo el mundo, y con el tiempo derivó en los actuales scrubs verde pálido, azul quirúrgico o gris neutro que hoy son ubicuos en cualquier sala de operaciones.

Fue una respuesta a una limitación fisiológica que hasta entonces nadie había tenido en cuenta de forma sistemática.

Y si alguna vez te encuentras en un quirófano y no terminas de convencerte con el color de tu scrub, o de por qué cambia obligatoriamente el color del personal que no está en quirófano al que si lo está, recuerda que ese tono discreto, aparentemente arbitrario, está ahí por una razón precisa: mantener la percepción cromática estable de todo el personal sanitario durante las horas en que más importa.

Ese color anodino, cada día, contribuye a salvar vidas.

Infografía

El problema visual

Horas operando campo rojo intenso Bleaching de conos L fotopigmento agotado Canal M sin oposición par oponente roto Distorsión visual Consecuencias clínicas Sangre menos nítida contraste reducido Tonos verdosos sobre superficies neutras Tejido isquémico difícil de distinguir

La cadena comienza con el bleaching del fotopigmento (isomerización de 11-cis-retinal a all-trans-retinal) y termina en errores perceptivos imperceptibles para el propio cirujano.

Los conos del ojo y las longitudes de onda

380 nm 700 nm ~420 nm ~530 nm ~560 nm Cono S azul-violeta · ~420 nm Cono M verde · ~530 nm Cono L rojo-anaranjado · ~560 nm Los tres tipos de conos procesan el color en pares opuestos: rojo/verde y azul/amarillo. Si L se agota, M domina sin contrapeso.

Pares opuestos en el córtex visual

Rojo (L) Verde (M) Azul (S) Amarillo Si L se agota, M domina

El cono L en cirugía prolongada


Máxima sensibilidad ~560 nm (sangre, tejido)

Bleaching acumulativo en intervenciones largas

Recuperación: enzima RPE65 regenera el fotopigmento

No es daltonismo: es una fatiga temporal y reversible

Quirófanos: antes y después

Antes de 1914 Quirófano blanco
Campo quirúrgico (rojo) Mesa operatoria Paredes, batas, paños: todo blanco
  • El blanco se asociaba a higiene y asepsia
  • Alto deslumbramiento, máximo contraste
  • Saturación total de los conos L
  • Postimágenes verdes al desviar la mirada
Desde ~1914 Quirófano verde / azul
Campo quirúrgico (rojo) Mesa operatoria Paredes y paños: verde pálido / azul grisáceo
  • Verde/azul: opuesto al rojo en el sistema visual
  • Compensa la fatiga acumulada de los conos L
  • Reduce postimágenes y deslumbramiento
  • Mejora la discriminación de matices en tejidos

Cómo actúa el color verde

Entorno verde/azul paños, batas, paredes Cono L estimulado moderadamente Sin deuda adaptativa par oponente estable OK El verde/azul previene la saturación del cono L, manteniendo el sistema de pares opuestos calibrado durante toda la intervención

Timeline



Siglo XIX — principios del XX

Quirófanos completamente blancos

El blanco se asociaba a limpieza y asepsia. Nadie cuestionaba sus efectos visuales sobre los cirujanos.



1914 — San Francisco

Harry Sherman introduce el verde quirúrgico

En el St. Luke's Hospital crea el primer quirófano íntegramente verde («spinach green»): paredes, paños y batas. Publica sus observaciones en el California State Journal of Medicine.



Décadas 1920–1950

Adopción progresiva en hospitales

El verde se extiende por hospitales de EE.UU. y Canadá. En 1955, el neurocirujano William Feindel inaugura una unidad de neurocirugía de vanguardia completamente verde en Saskatoon.



Décadas 1960–1980

El verde quirúrgico se convierte en estándar global

El color domina salas de operaciones y equipamiento médico en todo el mundo. Se convierte en símbolo visual de la medicina moderna.


Hoy

Verde pálido, azul quirúrgico y gris neutro

Los scrubs actuales incorporan azules quirúrgicos y grises neutros que cumplen la misma función neurofisiológica con menor saturación cromática.

FAQs. Preguntas frecuentes sobre el color de los uniformes quirúrgicos

¿Por qué los quirófanos antiguos eran completamente blancos?

Durante finales del siglo XIX y comienzos del XX, el blanco se asociaba con limpieza, asepsia y control. En una época marcada por la lucha contra las infecciones hospitalarias, ese color transmitía visualmente la idea de un entorno puro y esterilizado, aunque con el tiempo se comprobó que no era la mejor opción para la percepción visual del cirujano.

¿Por qué la sangre roja podía fatigar la vista de un cirujano?

Porque una exposición prolongada a tonos rojos intensos puede reducir temporalmente la sensibilidad de los conos L, que son las células de la retina más sensibles a las longitudes de onda largas. En un entorno casi completamente blanco, ese contraste hacía que el sistema visual trabajara bajo una carga cromática muy exigente durante horas.

¿Qué son los conos L, M y S y qué función tienen en la visión?

Son tres tipos de fotorreceptores de la retina especializados en detectar distintas regiones del espectro visible. Los conos L responden sobre todo a longitudes de onda largas asociadas al rojo, los M a las medias relacionadas con el verde y los S a las cortas vinculadas al azul. La combinación de la señal de estos tres tipos permite construir la percepción normal del color.

¿La alteración visual que sufrían los cirujanos era una forma de daltonismo?

No. El daltonismo suele ser una condición estable, a menudo genética, que afecta de forma persistente a uno o más tipos de conos. Lo que podían experimentar los cirujanos era un cambio transitorio y reversible en la percepción cromática, provocado por fatiga sensorial tras una estimulación intensa y mantenida.

¿Por qué el verde y el azul ayudaron a resolver el problema?

Porque reducían el impacto visual del rojo y ofrecían un entorno más equilibrado para la retina. Además, al estar en el eje oponente del sistema rojo-verde, ayudaban a compensar las postimágenes y a mejorar el contraste percibido tras mirar sangre durante mucho tiempo, lo que facilitaba distinguir mejor tejidos y detalles quirúrgicos.

¿Cuándo empezó a cambiar el color de la ropa y del entorno quirúrgico?

La transición comenzó a principios del siglo XX y se fue consolidando en las décadas siguientes. Suele citarse al cirujano estadounidense Harry Sherman como uno de los impulsores tempranos del uso del verde quirúrgico alrededor de 1914, aunque la adopción fue progresiva y no instantánea en todos los hospitales.

¿Cómo se forman las postimágenes verdosas después de mirar rojo intenso?

Se producen por adaptación cromática y por la forma en que el sistema visual codifica colores opuestos. Cuando la respuesta al rojo disminuye temporalmente tras una estimulación prolongada, la señal relativa del canal opuesto gana peso y puede aparecer una sensación verdosa al desviar la mirada hacia superficies neutras o claras.

¿Qué ocurre a nivel molecular cuando se fatigan los conos L?

El problema surge cuando uno de estos canales se somete a estimulación prolongada e intensa. Los fotopigmentos de los conos L (la opsina sensible al rojo, también llamada eritropsina o fotopsina I) tienen una dinámica de bleaching: cuando la luz los activa de forma continuada, el 11-cis-retinal se isomeriza a all-trans-retinal y el pigmento se agota temporalmente hasta que la enzima retinal isomerasa puede regenerarlo. El resultado es una reducción transitoria de la sensibilidad en esa banda espectral, fenómeno conocido como adaptación cromática o fatiga selectiva de conos.

¿Sigue teniendo sentido usar verde o azul en cirugía moderna?

Sí. Aunque la iluminación, los materiales y la tecnología quirúrgica han mejorado mucho, la fisiología visual humana sigue siendo la misma. Mantener colores que reduzcan la fatiga y mejoren el contraste sigue siendo útil en procedimientos largos y visualmente exigentes.

¿Existen otros ámbitos médicos donde el color del entorno también influya en el rendimiento visual?

Sí. La elección del color puede ser relevante en radiología, endoscopia, microscopía y otras áreas donde la discriminación fina del contraste y la reducción de la fatiga visual son importantes. En estos contextos, el diseño visual no es solo una cuestión estética, sino una herramienta ergonómica basada en neurofisiología.

 

Referencias

Sherman, H. M. (1914). The green operating room at St. Luke's Hospital. California State Journal of Medicine, 12(4), 181–183. Recuperado de https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1654933/

Pantalony, D. (2009). The colour of medicine. CMAJ: Canadian Medical Association Journal, 181(6–7), 402–403. https://doi.org/10.1503/cmaj.091058 — PubMed: PMID 19737828 — PMC: PMC2742127

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Krauskopf, J., Williams, D. R., & Heeley, D. W. (1982). Cardinal directions of color space. Vision Research, 22(9), 1123–1131. https://doi.org/10.1016/0042-6989(82)90077-3

Miyake, A., Yoshizawa, K., Mori, Y., & Shinomori, K. (2022). Color compensatory mechanism of chromatic adaptation at the cortical level. Frontiers in Psychology, 13, Artículo 904540. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2022.904540 — PMC: PMC9194564

Lamb, T. D., & Pugh, E. N. (2004). Dark adaptation and the retinoid cycle of vision. Progress in Retinal and Eye Research, 23(3), 307–380. https://doi.org/10.1016/j.preteyeres.2004.03.001

Wald, G., & Hubbard, R. (1987). The visual cycle operates via an isomerase acting on all-trans retinol in the pigment epithelium. Science, 238(4826), 1657–1660. https://doi.org/10.1126/science.3603006

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3 comentarios

Wow, increíble que hasta estos pequeños detalles tengan un trasfondo tan curioso y sirvan para mejorar la labor médica.

noa

Muy interesante! . No me imaginé nunca qué el cambio de color en quirófano y batas …etc tuviese una solución tan lógica e importante .

Edu

No es moda ni estilo, es ergonomía. Como casi todo en esta vida, tiene una razón lógica. Muy interesante.

Miguel

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